Que la tecnología se vuelva tu mano izquierda
- Luis Rueda
- 13 nov 2025
- 2 Min. de lectura
Como todas las palabras, la palabra tecnología tiene su origen en la antigua Grecia, donde se divide en dos: por un lado está téchne, que significa arte u oficio, y por otro logía, que, como ya se conoce en muchos otros contextos, significa estudio. Entonces vemos que la transformación del significado de esta palabra tiene connotaciones más que curiosas, sobre todo tratándose del uso que le damos en la actualidad, en la cual simplemente la utilizamos para referirnos a un conjunto de elementos que han venido para facilitarnos la vida.
Sin embargo, es innegable el temor que tienen algunos de verse eclipsados por ciertos medios o recursos tecnológicos y su rápido desarrollo. Pero es ahí, precisamente, donde tenemos la oportunidad de evolucionar como personas y como comunidad científica desde el punto de vista médico. Porque, ¿y si empezamos a estudiar cómo transformar esto para hacernos cada vez más eficientes, más precisos y más oportunos? Es ahí donde nace mi concepto de mano izquierda. Sin querer demeritar a quienes utilizan su mano izquierda como dominante, es inevitable reconocer que somos más quienes tenemos la mano derecha como ejecutora principal. Y, después de hacer esta aclaración para evitar herir susceptibilidades, procedo a explicar este concepto.
Tal vez muchas veces nos hemos visto envueltos en tareas en las que quisiéramos que nuestra mano izquierda fuera tan hábil como la derecha. Utilizando esta analogía, entonces, ¿por qué no tomamos la tecnología y hacemos que se vuelva nuestra aliada? Que sea parte del proceso de atención, de aprendizaje y de desarrollo personal; que, más allá de solo tenerla, saber que existe y usarla de manera meramente funcional —como nuestra mano izquierda—, realmente llegue a cumplir un papel útil en nuestra vida. Que se convierta en un elemento indispensable y fundamental; que logremos transformarla y empecemos a hacer realmente el estudio del arte: téchne (arte) y logía (estudio).
Que pongamos en funcionamiento nuestra mano derecha para seguir siendo seres humanos conscientes y pensantes, pero utilicemos nuestra mano izquierda para apoyar esa mano derecha y volverla cada día más fuerte.





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